¿Disminuye nuestra capacidad de empatizar?

 

¿Has escuchado la frase “somos seres sociales”? ¿Qué quiere decir realmente esto?

El cerebro humano se entiende como un órgano social. A partir de los 4 años aproximadamente, según la teoría de la mente, se comenzaría a desarrollar la empatía. Por lo que, a medida que crecemos, aprendemos a aceptar y entender de mejor manera nuestras responsabilidades sociales. Y, ¿Qué es la empatía? Es una respuesta afectiva ante las otras personas. Ponerse en el lugar del otro, entendiendo y comprendiendo que se trata de una postura distinta a la mía. Empatizar no significa necesariamente sentir la misma emoción del otro, si no, es un reconocimiento y comprensión del sentir del otro. Por lo que, ante la reacción del otro, respondemos de cierta manera.

El empatizar, nos ayuda a reaccionar o anticiparnos a ciertos actos, es decir, cuándo vemos que alguien se cae frente a un obstáculo, evitamos pasar por el mismo lugar. Si vemos llorar a alguien, nos da pena y probablemente llores junto a esa persona o película. 

¿Se podría decir entonces, que las emociones son contagiosas?
La percepción del estado emocional ajeno, activa en nosotros los mismos mecanismos neuronales que actúan cuando sentimos esa emoción, es por esto que podemos reconocer que emoción está sintiendo el otro a medida que demuestra sus sentimientos. Nuestra mente genera una suerte de puente entre lo que siente la persona y nosotros, estamos hablando de las famosas neuronas espejo. 

Solemos hacernos la pregunta ¿Qué estará pensando tal persona? o ¿Qué dirán si hago tal cosa? Estamos convencidos de que nuestras acciones actúan sobre el pensar de los otros. ¿Qué crees tú?
¿Es entonces el papel de la empatía ayudar a reducir la ansiedad que produce hacer algo en público? u ¿Opinar y decir algo diferente al resto? 
¿Nos pone incómodos escuchar algo distinto a lo que opinamos? 
¿Disminuye nuestra capacidad de empatizar el estar pendiente de lo que hace el otro y no nosotros mismos?
De hecho no, la empatía se enciende cuando nos focalizamos en el otro, en conjunto con uno mismo. Procura no centrarte por más tiempo en las necesidades del otro, que en las tuyas. ¡No te dejes de lado!

¿Eres capaz de ser tú mismo frente a los demás?, ¿Alguna vez has sentido que pierdes tu autenticidad para encajar en un círculo social?

¿Será que activamos la amígdala ante la presión social, siendo el miedo la principal emoción ante la reacción del resto?

Por lo general, cuando estamos reunidos en grupo, con amigos, tendemos a evitar conversaciones que generan polémica o que puedan generar distintas opiniones.
¿Somos poco tolerantes ante lo distinto? o ¿Estamos constantemente rodeados de negatividad, ya sea en redes sociales, televisión y noticias, que lo único que queremos es despejarnos un rato sin escuchar la realidad que nos plantean?
¿Nos estaremos convirtiendo en seres evitativos? 
Sabemos que ciertos temas pueden terminar en discusión, un mal rato o incluso algunos peleados, por lo que, preferimos censurar el tema de conversación.
Pero, ¿Por qué tener opiniones distintas significa que inmediatamente habrá una discusión?
¿Nos hemos convertido en personas intolerantes a lo distinto? o ¿Somos incapaces de dar un punto de vista sin agredir al otro por pensar diferente?

El hecho de escuchar distintas opiniones, es bastante interesante, amplía nuestra mentalidad. Siendo altamente probable que te enriquezcas de nuevos conocimientos o perspectivas. No serías testigo de estas, si te encierras en lo mismo de todos los días, o con personas que sólo piensen como tú. ¿No es acaso, lo hermoso del ser humano, que seamos todos distintos?

También es fundamental que entendamos que el escuchar va de la mano con entender, más que con responder.

¿Será que hacemos lo mismo con las emociones, sentimientos y la recientemente reconocida salud mental?
Preferimos ocultar antes que mostrar “debilidad”, porque ¿Qué dirá el resto?, ¿Será mal visto?, ¿Seré excluida/o socialmente?
¿Será mejor ocultar un trastorno, una emoción o un problema,  antes que ser el “loco” o “loca” que está sintiendo algo distinto?

Quizá sería bueno empezar a normalizar el estar mal, el tener días malos. Sería menos difícil poder reconocer qué nos está pasando, valoraríamos más nuestras emociones y sentimientos, e incluso, podríamos empatizar más con el sentir de los demás, sin necesariamente reaccionar, solamente entender y acompañar.¡Incluso! Seguramente seríamos capaces de preguntar y responder sinceramente a la pregunta ¿Cómo estás? o ¿Cómo has estado últimamente?


¡Nos estamos dejando de mirar las caras y la empatía se va descargando, al igual que lo hace tu celular! ¡Mirémonos más!, ¡Volvamos a ser humanos, y dejemos que solo se desgaste la batería del celular!